Un viaje, por pequeño o insignificante que
nos pueda parecer, es una oportunidad única para descubrir situaciones, conocer
personas y además, reencontrar elementos que creíamos perdidos. Partir en una
nueva aventura, sea a un lugar desconocido o a a nuestro interior, conlleva
nervios, espera y expectación y, volver, al final de nuestra empresa, es un
ejercicio de la nostalgia que nos hace abrazar a los que amamos y nos llama a
compartir nuestras experiencias vividas. Un viaje y su retorno al hogar, es
compartir, con nosotros mismos y con los demás, herramientas de aprendizaje que
nos hacen ser mejores. Nunca, la persona que partió es igual a aquella que
regresa…
Mi fascinación por Nueva York surgió desde
muy niño, fomentado por las series y las películas que inundaban la pantalla de
mi hogar, en el frío sur del mundo; llenando mi mente de misterio,
multiculturalidad y encanto, y es que en mi mente de niño, todo el mundo estaba
en NYC y todo cabía en esa ciudad esmeralda donde los sueños se hacen
realidad…fui y volví y doy fe que la gran manzana es eso y mucho más. Cada rincón
de Nueva York está colmado de aventuras y de magníficas cosas por hacer y ver
para así, deleitarnos con lo mejor que el dinero puede comprar; pero no se
trata solo de ricas experiencias económicas, sino de aventuras sinestesicas que
nos permite ir más allá de nuestros límites y nuestras fronteras, pues los
perfumes se prueban con el alma, se saborean bebiéndose hasta el último sorbo.
El adquirir un perfume es el último estadio, comprarlo, es la última parte y la
menos importante; como al hacer el amor, donde cada caricia, cada beso y cada
momento cuenta pues, cuando se compra un perfume, se acaba un momento precioso,
el del descubrimiento y el enamoramiento, pero también, nace uno nuevo: el de
adaptarse y vivir, dejándose respirar mutuamente, como en un matrimonio.
Iris Nazarena es una fragancia 2013
lanzada por la casa nicho Aedes de Venustas, ubicada en West Village en Nueva
York, fundada alrededor del año 2000 por Robert Gerstner y Karl Bradl, al
principio surgió como una boutique sensorial especializada en marcas poco
conocidas y no es sino hasta 2012 que lanzan su primera fragancia homónima.
Hice una visita a la tienda, pequeña y
con mucha clase, cuando estuve en la ciudad. Pude probar sus seis perfumes en
esa oportunidad, la vendedora muy amable me contó la historia de la casa y al
contarle de mi blog, me obsequió un par de muestras de estas bellas y costosas
esencias.

Este iris en Iris Nazarena, no es
equivalente al de Polge o al Guerlain. Aquí no hay evocación, ni huele a lo que casi siempre
asocio al olor del iris: polvo, maquillaje antiguo, telas naturales secadas al
sol. En mi piel, no hay nostalgia de épocas antiguas, sino humo, flores y ropa
recién planchada, ligeramente herbácea,
potentemente floral y tenazmente amaderada. Si tuviera que describir el aroma
en una palabra, sería "seco" gigantemente seco y ahumado a la vez. Tal vez sea uno de los perfumes más secos que
he olido.

Iris Nazarena es tan bella como un animal
extraño, cuan felino oscuro impacta por
su belleza y desconcierta pues, se ve dócil, delicado y a momentos indiferente,
pero es capaz de asaltarte con sus garras y dejarte sin aliento. La usé por
primera vez en la ciudad con 37 grados centígrados y casi mor í ahogado bajo su estela narcótica de humo ancestral…no pude
dejarla ir, me dejo sin aliento y me robó el corazón.
Duración en mi piel de seis perfectas
horas con una estela muy potente solo la primera de ellas. Es un perfume para
ocasiones especiales y temperaturas cálidas que vale la pena su alto costo.
Pronto hablaré de otras bellas creaciones
de esta magnífica casa.