Creador: Louis
Monnet
Año de
lanzamiento: 1978
Estado:
Reformulado…desconozco la versión anterior pero si era más fuerte o matizado
que la fórmula actual, debió haber sido una tempestad.
Principales notas
(…o qué huele en mi): cítricos minerales (musgo de roble), tierra, rosa,
jazmín, cuero, humo y óxido.
Sentimientos que
provoca: sofocantes el perfume obliga a hacer crecer a quien lo porta.
Usos: especiales,
donde se requiera proyectar seguridad, confianza y una actitud avasalladora.
Duración y
estela: enormes. En mi piel duró diez horas y proyectó todo el día.

Mi relación, con esta casa de joyería francesa, se limita a la leyenda que se esconde tras su primera creación olfatoria llamada simplemente First. Un perfume caracterizado por notas florales polvosamente blancas y aldehídicos que decantan en una base animal; con el tiempo adquirí Midnigth in Paris y alguna vez, probé el portento verde que es Tzar pero, de esta construcción no tenía idea, nunca llamó mi atención y tampoco estaba dentro de mi lista de pruebas, no pensaba probarlo y mucho menos, comprarlo; pero hoy lo tengo como un tesoro dentro de mi colección.

Van Cleef &
Arpels huele bestial y un tanto sudado; es un cuero animal con trozos de
maderas y puntos florales secos y fragantes que, en diferentes puntos, me
recuerdan a Rumba de Balenciaga y Kouros de YSL. Es una mixtura de ambos y,
como muchos clásicos, desdibuja el límite exacto entre lo masculino y lo
femenino.
Sé que para
muchos este perfume es el epíteto de fragancia "macho alfa", a mí no
me lo parece tanto; aunque rompiendo las barreras de género, en materia de
perfumes, deberíamos incluir nombres tales como Cabochard, Diva o Paloma
Picasso pues, de este selecto zoológico de bestias sin sexo, son los máximos
representantes de aquellas fragancias que se adhieren a la piel como un abrazo
asfixiante…Van Cleef & Arpels pour homme podría, perfectamente, ser vestida
por una mujer potente, audaz y que guste de aromas como los antes mencionados.

La salida destaca por un cítrico potente matizado de trazos verdes secos y astringentes que, pasados unos 15 minutos, dan paso a puntos de humo fragante y seco. Esta antesala fresca no es más que un respiro al veneno que se desencadena cuando el incienso se mezcla con cuero y puntos de orina mezclada con madera de coníferas. Este último acuerdo es uno de los más interesantes de la fragancia, aquí el factor animálico se hace presente y es donde su evolución adquiere mayor presencia y potencia.
Es correoso, oxidado, sudado y un poco sucio con unos guiños florales y amaderados, como a flor de abeto, que le dan su característica clásica: una joya.
Al final de su estructura olfativa las maderas se mezclan con el humo, el cuero y las notas amimálicas dándole los aspectos característicos de los perfumes masculinos de los ochenta. Duración enorme y estela más que decente.
Una rareza olvidada, potente, avasalladora, profunda….y potencialmente ambigua.