viernes, 20 de noviembre de 2015

Vainillas gloriosas….o los tres acuerdos usados en perfumería (cándida, sensual y sucia).

La vainilla siempre ha sido una nota tremendamente popular en perfumería; este fruto es  originario de las regiones tropicales de América, África y Asia oceánica.  Esta especie proviene de una familia de orquídeas cuyo cultivo se realiza exclusivamente para la extracción y/o tratamiento de sus frutos: la chaucha o vaina de vainilla, rica en aceites esenciales odoríferos: la vainillina, que, combinada con otros acuerdos olfativos, dan un toque dulce gourmand a las fragancias.

En la actualidad son dos los aspectos comerciales de esta esencia: el aceite natural, muy caro y extraído después de minuciosos procesos químicos, y el artificial o dilución de  hidroxialdehidos (derivados del fenol), mucho más baratos y simples de producir; como en todos los aspectos propios de la perfumería, la diferencia fundamental entre ambos radica en la profundidad y opalescencia del aceite, mientras la natural es una rica mixtura balsámica de fondo aterciopelado, la artificial se siente más delgada y menos profunda pero mucho más estable, potente y dulce.

En perfumería se utiliza por sobre todas las otras variedades, más de cien tipos diferentes de vainillas, la del género Bourbon: una especie originaria de la Isla Reunión que ha sido producida por medio de procedimientos de polinización artificiales, desde el siglo XIX. La actual esencia artificial de vainillina se basa en la emulación de este aroma caracterizado por su cremosidad láctica, su fondo licoroso y su cuerpo dulce con trazos ligeramente picantes y leñosos.

Si hablamos de vainilla, qué es lo primero que se nos viene a la mente. Hagamos un ejercicio, cerremos los ojos y tratemos de emular los momentos en que hemos sentido este aroma, probablemente nos asalten los recuerdos de la infancia; nuestras madres o abuelas y sus postres. Cuando pienso en vainilla no puedo dejar de sentir el arroz con leche de mi mamá y la sensación sanadora que este dulce tenía en mi, pues lo preparaba cada vez que me agripaba durante los largos meses de invierno en mi país.



Los perfumes con vainilla son construcciones caracterizadas por su profundidad y por los aspectos cálidos y dulces que persiguen recrear, sin embargo, existen muchas vainillas que exploran sensaciones distintas a la de los recuerdos que esta esencia provoca. En perfumería, y ahí radica la magia de este mundo, la estratificación de notas, así como la unión con otros elementos aromáticos, son capaces de recrear sensaciones y estructuras completamente divergentes con las emociones que nos puede causar uno u otro olor de forma individual.

Hay vainillas dulces, coquetas y llenas de una ternura comestible como Amour de Kenzo o Hypnotic Poison de Dior;  pero también las hay repletas de humo, oscuras y ligeramente sucias como Tobacco Vanilla de Tom Ford o Shalimar de Guerlain y algunas sencillamente sensuales, carnales y narcóticas como las presentes en Dior Addict u Opium de YSL. No importa cual sea su orientación  o los elementos que la acompañen, la vainilla es una de las esencias que de mejor manera le insufla una característica voluptuosa a la fragancia y por ende, profundidad y exotismo.

En esta revisión de las fragancias de Vainilla he dejado muchas fragancias fuera, en parte, por que cientos de perfumes construyes sus acuerdos en torno a esta nota y también, porque en otros post he dedicado palabras para muchas fragancias especiales que giran alrededor de ella. (Cada uno de los ejemplos citados anteriormente han sido analizados en este blog).


1.- La vainilla cándida:

Estos perfumes buscan rememorar los estados de la infancia por medio de una estratificación gourmand del fruto. A la vainilla se le adicionan otros elementos comestibles como el chocolate, azúcar, caramelo, frutas, etc. que constituyen un fórmula en torno a la confitura o postre y que, por ende, invitan a jugar, a disfrazarse y a provocar en el usuario una sensación sutil de inocencia y dulzor. Esta es la vainilla que está presente en muchos perfumes actuales y que, al parecer, es la favorita del gran público.


Lolita Lempicka Au masculine:

Un placer usar este acuerdo de dulce de anís, regaliz, praliné, violeta y ron. No hay nada, absolutamente nada masculino en esta fragancia y tampoco nada femenino en ella. La vainilla no es el acuerdo predominante o por lo menos, no sobrepasa a la adición de regaliz que lo inunda todo a su paso, pero el resultado final traen a la memoria estos acordes olfativos.

Au masculine es un hito de la perfumería contemporánea, como todas las fragancias rupturistas y que van más allá de los géneros, posee un millón de fans y también, la misma cantidad de detractores; algunos la tildan de obra de arte y otros de una basura, pero nadie puede señalar que es una fragancia cualquiera, puesto que, no hay nada en ella que sea cotidiano o clásico.

Este acuerdo gira en torno a una sexualidad bisexualisada, está lleno de elementos propios de la perfumería femenina, sin embargo, el resultado no se traduce en una masculinidad afeminada, sino todo lo contrario, pues es perfectamente usable por un hombre y adaptable a una mujer.

A qué huele: regaliz, caramelos de anís con trazos de chocolate dulce, almendras (tal vez, mazapán), tonka, licor perfumado con una vainilla balsámica y un fondo de delicado y amaderado vetiver ligeramente atalcado.

Soy dueño de una botella de 100 ml del 2005  y he tenido la posibilidad de olerla hace poco (ha cambiado su botella) y debo confesar que ha modificado ligeramente su estructura así como su duración; el regaliz se siente con trazos plásticos que no están presentes en la versión que poseo y su vainilla es más aguada y menos profunda. Hoy es más amable, más adaptable y “más masculino” de lo que era; a algunos usuarios esto les puede gustar, para mi, que me atraen los aromas distintos y poco amables, es una pérdida absoluta del que es uno de mis perfumes favoritos. Su duración actual alcanza a las cuatro horas en contraposición a las siete de la versión anterior, en ambas, la potencia es alta solo la primera hora.

Fue lanzado el 2000 y la nariz detrás de su creación es Annick Menardo.


Vanilla & Anise de Jo Malone:

Conocí Jo Malone en un viaje e inmediatamente quedé prendado por sus aromas naturales y sus esencias de aspectos naturales que lo acercan a la perfumería artesanal de lujo; la marca aborda desde perfumes para el hogar hasta productos cosméticos.

Esta vainilla es blanca, profunda e inocente, con florales delicados y notas de nardo que, más que hacerla narcótica y profunda, la acercan a un delicado día de otoño, casi cálido.

Cuando probé está fragancia no pude dejar de pensar en una tarde de domingo a finales de la primavera o principios del otoño; el jardín de mi abuela bullente de hierbas aromáticas, nardos, azahares y jazmines y en la cocina se enfría un flan de leche perfumado con unas gotas de licor de anís, esperando para ser devorado por los primos hambrientos de golosinas; huele a eso, vainilla dulce y cálida, licor de anís, especies ligeras,  hierbas de jardín y crema de leche.

Es suave, delicado y unisex pero su estela es baja y su duración alcanza a las cuatro horas. Fue lanzada en 2009.




2.- La vainilla sensual:

Dejando de lado el hecho que el uso cándido, casi infantil, puede resultar profundamente atrayente para algunos usuarios, la vainilla sensual se caracteriza por estructurar la nota en torno a las maderas dulces, las flores de gran presencia y el uso de almizcles suaves y sugerentes. Si el acuerdo cándido buscaba emular los postres de la infancia, este conjunto pretende atraer y narcotizar al usuario haciendo despertar sus sentidos y emociones en torno a las noches de verano y a los juegos eróticos.

La vainilla sensual es principalmente oriental, pesada, nocturna y profundamente balsámica


Gaultier 2 de Jean Paul Gaultier:

Esta vainilla animal y sensual, se estructura en torno a la idea de un perfume compartido; una esencia lo suficientemente poderosa y ambigua que quede bien con ambos sexos, cumpliendo su objetivo a cabalidad. En la piel de un hombre es una vainilla dulce y leñosa con trazos de ámbar y toques almizclados que la hacen la perfecta compañera para las noches de invierno, en el cuerpo de una mujer la vainilla se vuelve cálida, floral y profundamente picante.

Este es un aroma balsámico con todas sus letras, es espeso, casi aceitoso y potentemente animal; en algunos puntos me recuerda a la versión original Addict de Dior, sobre todo en el tratamiento andrógino de la nota de vainilla, sin embargo el Dior, aunque nocturno, es delicado y sofisticado, mientras que el Gaultier es crudo, oscuro y picante.

El perfume es vainilla, ámbar y almizcle, profundamente pesado y de estela ahogantemente dulce, se debe usar con discreción para lograr los efectos deseados. Fue lanzado en 2005 y creado por Francis Kurdjian.


L de Lolita Lempicka:

Uno de mis perfumes favoritos de esta nota. La vainilla es leñosa, picante y pesadamente balsámica con trazos cítricos y amargos. No es una fragancia femenina, sino más bien un unisex que se configura como acuerdo inspirador y diferente.

Naranja amarga terrosa, como la de Terré d´Hermés,  unida a trazos de canela en rama, puntos astringentes de hierba seca propio del aroma de la Siempreviva y algunos puntos de tonka que aumentan la sensación profunda de esta vainilla sensual y cálida. Hacia el final de su estructura aromática, la vainilla, presente de principio a fin, se recoge en volutas de humo verde propias de la nota de sándalo.

Pese a lo que pueda parecer al observar su hermosa botella, no es una vainilla dulce y empalagosa, sino más bien caliente y profunda con puntos quemados y ásperos que la transforman en un perfume muy interesante que, dicho sea de paso, es una de las  características de los aromas de esta marca.
Fue lanzado en 2006 bajo la creación de Mourice Roucel; en la actualidad se encuentra descontinuado pero es posible comprarlo en línea.


3.-  La vainilla sucia:

Humo, cuero, tierra, sudor, pesados almizcles y toques animales, configuran vainillas con auras de misterio y sensualidad corporal. Estos acuerdos se estructuran como aromas dulces y cálidos que giran en torno a puntos sucios y secos; no son fáciles de digerir por cualquier nariz y mucho menos portables por cualquier usuario.

No es de extrañar que estas vainillas contengan adiciones de especies que recuerden el olor corporal, como el comino o cardomomo, cuero y notas plásticas o bien elementos vegetales densos que pretenden darle profundidad y pesadez a sus fórmulas.

Son muchos los ejemplos de perfumes antiguos que podemos encontrar en esta categoría y que, en la actualidad, se encuentran completamente demodé o fuera de los gustos contemporáneos.í ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ el comino o cardomomomes antiguos que podemos encontrar en esta categorn el olor corporal, como el comino o cardomomo


Cinema de Yves Saint Laurent:

Amarilis, vainilla y un toque de cuero muy leve, no declarado en sus notas, son suficientes para incluir esta fragancia dentro de las vainillas sucias y provocadoras.

Cinema fue lanzado el 2004 y, desde mi perspectiva, es el último de los grandes perfumes de YSL o por lo menos, uno de los postreros representantes de los aromas atrayentes, exóticos, femeninos y capaces de arrasar con todo a su paso, que caracterizaron a la perfumería tradicional; es probable que en la actualidad se encuentre descontinuado pues hace mucho que no lo veo.

Floral, dulce con acuerdos frutales ligeramente agrios, un ámbar profundo que le otorga puntos de licor, benjuí y almizcle polvoso. Esta vainilla se encuentra a medio camino entre la oscuridad y la luz; es un perfume de mujer con todas sus letras y  aunque floral oriental, me recuerda a los antiguos chypres florales y animálicos de los años ochenta; su  aroma embriagador y nocturno traen efluvios a Paloma Picasso, Giorgio Beverly Hills o Lou Lou de Cacharel.

Fue creado por Jacques Cavallier.


Joop! Femme de Joop!:

Esta fragancia cremosamente floral, posee toques animales que la transforman en un aroma dulce, sucio y punzante. Sus notas de inicio rondan un jazmín no láctico, fresco y ligeramente acido que es atravesado por aldehídos vegetales y herbáceos, matizados por frutales agrios, similares a los de Escape woman de CK pero sin el calone; estos acuerdos son resaltados por una civeta punzante que hacen explotar un acorde de vainilla, ámbar y polvo de sándalo. Hacia el final, cuando la algalia ha perdido protagonismo, las maderas dulces con trazos de pachulí, ámbar y tonka, lo transforman todo en un aroma delicado y profundo.

Joop! femme es ochenta en todo su esplendor, potente, picante, balsámico, hiriente y profundamente desconcertante, es floral, ligeramente frutal, un poco metálico y lleno de vainilla con secreciones animales.

La civeta y la vainilla son las notas que destacan desde su inicio hasta bien avanzado su secado; no hay un punto fresco en esta fragancia y algo que pueda hacernos descansar de su estructura monolítica. Joop es ahogante, impaciente y arrebatador, no deja espacio a la imaginación y al descanso y por eso, profundamente atractivo y diferente.


Fue lanzado en 1988 bajo la creación de Michel Almairac.

5 comentarios:

  1. Excelentes todos tus aportes, Jorge! Muchas gracias. Me gusta particularmente la vainilla en las fragancias. ¡Dan ganas de probarlos todos...!!! jajajaja. Saludos cordiales. Graciela

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    1. Gracias Graciela, por tus aportes....a mi también me gusta la vainilla, sobre con cuero. Mis dos favoritas: Hypnotic Poison en las dulces y Shalimar en las oscuras.

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    2. Gracias Graciela, por tus aportes....a mi también me gusta la vainilla, sobre con cuero. Mis dos favoritas: Hypnotic Poison en las dulces y Shalimar en las oscuras.

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  2. Coincidimos en uno. Hypnotic Poison es para mí uno de los perfumes más preciados y sensuales, avainillados y almendrados. Una delicia total!!! Aún no me encontré con Shalimar. Materia pendiente...

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    1. Shalimar: vainilla, cuero, humo y notas animálicas....desconozco la versión actual, pero si guarda en algo lo del vintage, debe ser maravillosa.

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